Crónicas

El Patriota

Una vez escuché una cita que llamó mi atención de manera exagerada. Creo que ésta cambió mi vida por completo. Yo tenía una noción patriótica muy básica, que tendía a la ignorancia. Pero este edicto en especial, me mostró los verdaderos horizontes de mi patriotismo y me ayudó a conocer la naturaleza depravada del patriota. Oscar Wilde lo dijo; “El patriotismo es la virtud de los depravados”. Hoy más que nunca está latente esta oración, vive en la palestra pública para ser interpretada. Muchos intelectuales de hoy consideran que Wilde fue un hombre del siglo XXI enclaustrado en los valles del siglo XIX; incluso él mismo se consideraba de una época diferente a la suya.

Decidí escribir esta crónica al salir de paseo con mi mujer, mi muchachito de cinco meses, mi tía Tití y Margarita. En este recorrido en la capital del país (Caracas) visitamos el Paseo Los Próceres y el Panteón Nacional; fue un viaje con un tinte irrevocable de historia y nacionalismo. Yo era el único venezolano en el carro a parte de mi hijo. Rodeado de colombianas, partí a Caracas detrás del volante con la intención de ser un orgulloso guía y un letrado historiador. Las ganas se me fueron al piso cuando llegamos a Los Próceres. La imponencia de la obra cortó mi soberbia y me adentró en un sentimiento de curiosidad típico de los periodistas de temple olfativo.

Foto Robada, el Espejo Acuático de Los Próceres

Nos bajamos del vehículo a escasos cien metros del Monumento a los Precursores, y yo, abstraído por la grandeza de los monumentos construidos en el gobierno de Marcos Pérez Jiménez, me ensimismé a apreciar la majestuosidad del pasado. Los leones con caras iracundas de guerra vigilaban el monumento con su expresión amenazante, sentí que se arrojarían sobre nosotros. Permanecí callado algunos minutillos, casi corriendo como un infante enamorado de su nueva patria. Señalaba cual niñito de seis años todo lo que me impresionaba.

Foto Tomada por Mi Mujer, El León Agresivo

Caminamos hacia el norte con dirección al obelisco del monumento. Éste le rascaba las costillas a las nubes bajas y el jinete aborigen a la sombra del monolito se reía con nosotros haciéndonos pensar en su identidad. “Guaicaipuro seguramente” escupí con inseguridad sin nunca enterarme.

Luego de varias charlas amenas con las colombianas, nos dispusimos a agilizar el paso para recorrer el paseo. La piscina, adyacente al bloque custodiado por los leones, reflejaba oscuramente el cielo caraqueño a medias nublado. Ese espejo azul petróleo evocó en mi sentimientos de orgullo y felicidad. Pero pensé varias veces en la suciedad del estanque. Tenía un parecido extremo con la piscina del monumento a Washington en la capital del Imperio Norteamericano; incluso opinaría que está inspirada en la misma.

Foto Robada, El Monumento a Washington

Mis pasos galopantes, siguieron al lado de mi mujer llevando el coche de mi hijo, mientras tomábamos fotos a cualquier escultura que se nos atravesaba. Sólo notamos algo. Lamentablemente ante tanta majestuosidad, la perfección se veía apagada por el mal estado del piso, por las fuentes inservibles y por el percudido estado de las esculturas. Era un panorama deprimente; los jardines, las fuentes, las esculturas, los adornos y ornamentos barrocos y helenísticos, se veían aplacados por los hongos y por la falta de presión de un buen hidrojet o una esponja asalariada que los limpiara.

Pero a pesar de eso, mi espíritu patriota no desfalleció. Me quedaba algo de esperanza en el alma al saber que vendría el principal monumento del paseo; el Monumento de la Nación a los Próceres.

Finalizando la zona de las fuentes casi griegas, viendo con amor y morriña a las musas secas, entré al área del monumento ansiado. Mis ojos se llenaron de un puchero de tristeza y de una inclemente nostalgia por llenar mi corazón de pensamientos viciados en aires patrióticos. Incluso estuve apunto de hacer un juramento al estilo Monte Sacro, para el bien de mi nación en contra de las manos opresoras y corruptas, pero mi prudente miedo me disuadió de hacerlo. No niego la posibilidad futura de que algún día me iniciaré en la lucha patriótica.

Nunca había ido a los próceres; mis ansias de conocimiento apabullaron la vista de los ornamentos de los monolitos. “LA NACIÓN A LOS PRÓCERES” leí de derecha a izquierda en el monumento diestro. Justo debajo de la inscripción había una larga lista de oficiales que lucharon en las batallas de independencia. Los leí uno por uno. Igualmente, en el monolito izquierdo se encontraban inscritos los forajidos extranjeros que lucharon sangrientamente en pro de la libertad en el país.

En cierto punto de mi apreciación, Margarita comentó desconcertada con su acento firmemente paisa acerca de las raras banderas rojas en los laterales del monumento. Mis ojos se deslizaron por los bordes de las rectangulares piedras e inmediatamente se posaron en las banderas rojas que se escondían detrás de los chaguaramos forrados con el pabellón nacional. ¿Qué querían decir esas banderas?

Margarita Atónita

Seguramente un decreto presidencial las había colocado ahí. El color del Partido Socialista Unido de Venezuela hondeaba con el son del viento en unas banderas que evocaban en mí, los épicos sentimientos de las banderas de la Unión Soviética y de la República Popular China. Lamentablemente, a mi parecer, nos encontramos con los demonios de nuestra historia. Lo que está ocurriendo es producto de los descalabros económicos y políticos que vivió Venezuela desde su Independencia. Simplemente, la suma de todos los miedos y el desenlace de una historia de injusticias del tercer país más corrupto en Latinoamérica.

Le expliqué muy coloquialmente a Márgara, que las banderas seguramente eran un capricho del presidente “vitalicio” de la república, Hugo Chávez. Ya transcurridos once años de su gobierno, los jóvenes no conocemos otra cosa diferente. Toda la política gira en torno al Comandante-Presidente y sus antagonistas dan pataletas todos los lunes en las ruedas de prensa contextualizadas en el “desastre” económico. Personalmente, justifico las pataletas. Hay injusticias en su gobierno. Margarita expresó su horror por las banderas, al comparárselas con el color del partido oficialista. En su concepción demócrata colombiana no cabía tal despotismo.

Al rato de contemplar el gran monumento; mi corazón se volvía chiquitico con la nostalgia de la Patria de Bolívar. En mis oídos retumbaban los discursos de Hugo Rafael, el nacionalismo, el patriotismo, el imperio, la patria nueva y todas esas politiquerías idealistas típicas de él. Pero el concepto que más danzaba en mi cabeza era el patriotismo. Tal vez me sentí cochino, depravado o sanguinario al creerme un patriota. Las palabras de Wilde taladraron mi cabeza y pensé: A punta de sangre, guerras y dolor se forjan las patrias y los países desarrollados. ¿Dignidad o Patriotismo?

Tengo una amiga que opina que los humanos no tenemos patria. Más pesada que ésta es la dignidad; pero esa dignidad la percibo como un orgullo resentido, a pesar de que le doy la razón. Por eso ella partió sin dolor a Croacia dejando atrás el castro-comunismo criollo. Siguiendo en nuestra travesía patriótica; nos devolvimos de nuevo con dirección al norte y me tomé algunas fotos con los tanques de guerra y la artillería de exhibición. No evité bromear un poco con mi cara de ira sanguinolenta que busca beligerancia en contra de los países vecinos y el imperio.

El Estado Soy Yo

Nuestro paseo siguió armónicamente con vía al Panteón Nacional. Me dispuse detrás del volante de nuevo y encendí el vehículo para rodar adivinando a dónde iba. No conozco Caracas a pesar de haber vivido dos años allá. Pero las ruedas y el instinto se me adelantaron y la inercia nos llevó directamente al centro de la metrópolis. El espesor del subdesarrollo y de la miseria nos interceptó y caímos en cuenta de que estábamos en una ciudad decadente. La basura, la niebla brumosa de la contaminación, los comercios clandestinos, los vendedores (de) ambulantes, las paredes grafiteadas, el asfalto cancerígeno, todo evocaba en mi y en las colombianas sentimientos de repulsión. No pararon de comparar con Colombia al país y de lastimarse por lo triste de la calle capitalina.

Foto Robada, Los Ranchos Caraqueños

En cierto punto, divisamos la Biblioteca Nacional, y adyacente a esta, el Panteón. Pululé alrededor del lugar a ver dónde me estacionaba y al no conseguir nada me dispuse a hablar con unos periodistas malandros con cara de marihuaneros de VIVE TV para asesorarme en materia de parqueaderos. Me indicaron dónde estacionarme en un sopor chavista y luego de rodar escasos metros, me estacioné detrás del Panteón.

Nos bajamos felices de estar por fin en la catedral donde reposan los restos de nuestro libertador. Le cambiamos el pañal cagado al bebé mientras se reía de nuestras caras asquientas y le pusimos su gorrita tierna de peloterito para cubrirlo del sol. Caminamos por el lateral izquierdo de la iglesia hasta llegar a la puerta. Como era el día de la madre, no había mucha afluencia de turistas. Pero entramos por el gran portal directo a escribir nuestros nombres en el libro de visitas. Entre los pilares divisé una bandera que me dejó atónito.

Foto Robada, El panteón en el Año e’ la Pera

El Pollito Con Su Gorra

Al firmar, nos dijeron que le quitáramos la gorra al pollito, por respeto a las decenas de próceres que ahí se encontraban sepultados. Mi hijo rió como de costumbre y entramos a paso de vencedores a apreciar el sublime arte y la solemnidad del mausoleo. Mi cabeza tornó directamente al techo y recordé la advertencia del guarda de no tomar fotos con flash. Vi uno por uno los frescos de tito salas en el techo, narraban la vida de Bolívar según la perspectiva del pintor. Incluso en uno de las pinturas se autorretrató junto a su esposa e hija.

Las estatuas de los difuntos me saludaban y no me dejaban concentrarme. Dejé al bebé con Tití y seguí apreciando las esculturas erguidas de los próceres más importantes dentro del Panteón. La solemne obra que más me llamó la atención fue la que representaba los restos nunca encontrados de Francisco de Miranda. Su estatua me veía directamente y el águila encima del féretro movía sus alas e inclinaba su mirada con estridencia. Ese día el panteón estuvo más vivo que nunca. Bolívar, justo en el fondo, debajo de una lámpara francesa exorbitante, dormía inclemente al ser velado por la quincena de personas que estábamos ahí.

Corrimos con la suerte de que el guía; redondete, con una gorra del M.O.P.V.I. (Ministerio de Obras Públicas y Vivienda) roja, con sus lentes cuadrados y alargados, alto, con un marcadísimo acento caraqueño soberbio orgulloso y nacionalista; prendió la lámpara francesa para el deleite de los afortunados. La lámpara solo se enciende en actos conmemorativos y especiales. Recuerdo las palabras escupidas del tipo. Era un hombre de unos 120 kilos, con tez morena, tal vez en sus tempranos 40 años. Sabía bastante de historia, sobre todo del panteón y de la Guerra de independencia y la Guerra Federal. Percibí un chavismo desaforado detrás de sus palabras, un culto a la personalidad inminente.

No escuché mucho de lo que habló, solo me acerqué una o dos veces cuando distinguía a la distancia algo que me interesaba. Pero la bandera que me tocó la tecla al entrar no salía de mis ojos. Me preguntaba qué hacía la bandera de la República de Cuba junto a las otras banderas de las repúblicas bolivarianas. Se encontraban las banderas de La Gran Colombia (lamentablemente muerta), de Venezuela, de Colombia, de Ecuador, de Bolivia, de Perú, de Panamá. Todas pertenecientes a la historia local. ¿Pero la bandera de Cuba? Eso no estaba en mi archivero. Nunca supe qué tenía que ver el culo con las pestañas. Por supuesto, Martí era un gran literato latinoamericano, pero estaba a destiempo con la independencia Venezolana. Cuba le dio asilo a Bolívar un tiempo, pero no era tan trascendente como otros países.

Foto Propia, El panteón en su esplendor

No me aguanté, y con la ironía maquiavélica que me caracteriza, me arrojé directo al gordito interrumpiéndolo e increpándolo con mi misiva preguntona: “Jefe, disculpe ¿Por qué la bandera cubana está en el Panteón Nacional?”. El regordete me contestó con su acento parcializado; “Decreto Presidencial, por los 50 años de la revolución cubana”. Me anonadé. Me indigné. Y le agradecí, claro. Primero las banderas rojas comunistoides a los lados del Monumento a los Próceres y ahora la bandera cubana en el Panteón. De vaina lo insulto. No lo hice, pero si le mandé una mentada a la madre del mico.

Me sentí ridículo. Mis nacionalismos constantes de todo el día se fueron por la poceta de la revolución cubana. Tal vez exagero para algunos, pero mi depravación se elevó a su máxima potencia y estuve a punto de tumbar la bandera cubana que flotaba con ese aire de petulancia en el Panteón. Si mi mujer no me hubiese detenido, tal vez estuviera en una celda en el helicoide en este momento. Igual no valía la pena. En ese momento reafirmé que la patria de Chávez es una vil mentira. Llena a sus seguidores con ideologías patrióticas baratísimas, y se burla de ellos al hacer estas ridiculeces.

Prefiero plegarme a andar a la deriva por un mar de ideologías antagónicas a toda blasfemia que salga de la boca de ese ser tan odiado y amado, que creer en una patria tan mentirosa como la de él. Sé que por unos lados se quejarán de la injerencia de Cuba en las instituciones del Estado (como las Fuerzas Armadas Nacionales (Bolivarianas) y el SAIME). A su vez, estoy tristemente al tanto de que algunos ignorantes aplauden la intromisión y la violación de la soberanía justificándose con sus churupos choreados, pero al final sé que Mi Patria no es de ellos. Ellos viven otra realidad.

Ese día de la madre se lo dediqué a la Madre Patria. ¿Pero qué? Wilde me cacheteó. Me dijo de sanguinario pa’ abajo. Patriota depravado, asesino, corrupto belicista. Me entristezco al pensar que el trabajo de todos los próceres fue en vano, nuestra Independencia está hecha pedazos; dependemos del mundo. Lloro cual niño pensando en que me perdí en el camino. Lamentablemente, no soy lo suficientemente sanguinario ni depravado como para creer en la Venezuela de Chávez, la que es verdadera, la patriótica. La engalanada de igualdad, la correcta, la heróica, la intachable, la desarrollada, la potencia mundial.

Chávez quiere ser el héroe para las clases desposeídas y para los pueblos menos desfavorecidos (no le creo nada nadita). Pero el resto de los venezolanos que no lo apoyan, traidores a la patria, apátridas, serán desterrados. Su heroísmo se queda en pantaletas comparado con el heroismo de del Libertador, que alguna vez dijo: “De lo heroico a lo ridículo no hay más que un paso”.
Salí del santo mausoleo decepcionado. Pero mi viaje ameno no se amargó. Fui muy feliz al conocer mejor mi historia y al alternar con los héroes asesinos. Me despedí de ellos internamente y grité libertad en mi cabeza. Detesté las guerras, los muertos, los intentos funestos de hacer patria. Supe que estas actitudes beligerantes son las que nos condenan a la frase de Wilde. Y realicé que el Gobierno tiene secuestrada la Historia. Cuando ésta se incauta para unos pocos, la patria queda hecha trizas; es decir, terminamos sin compartirla.

Foto Propia, La Bandera De La República de Cuba en el Panteón Nacional de Venezuela
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6 pensamientos en “El Patriota

  1. Amigo mio, entiendo tu preocupación por algunos hechos contradictorios en el seno de los recuerdos de nuestro casco histórico..por una parte, estoy de acuerdo que las meras intenciones son evidentes de lo que estuvo a tu vista en tu visita, no son mas que un manifiesto de orgullo político vinculado con sus aliados y fines.. pero creo que al igual que tu, algunas cosas están demás y pudiera malinterpretarse el valor simbólico por ejemplo de las banderas rojas. Sin embargo, No creo que represente una amenaza, lo que no se justifica es el mal estado según tu, en como se encuentran las instalaciones. No es aceptable. Para concluir tomare una frase de Oscar Wilde: Las preguntas no son nunca indiscretas. Las respuestas, a veces sí.( haciendo referencia a lo que le preguntaste al regordete jajaj)

  2. ¡Yo no creo en la falta de patria! Los que dicen no tener patria son los gitanos, los judíos (los que de verdad leen la Torá, no los que apoyan la aberración esa llamada Israel) y uno que otro paria que le da miedo comprometerse con la historia e incluso, y peor, consigo mismo. La patria es eso que tanta sangre costó. Es el parto doloroso de una guerra que de no ser ganada fuésemos hoy un despojo colonial de un país en decadencia como España. Esa misma España que cuando la dejaron sin patria -en el franquismo- cruzó el océano y fueron bien recibidos e hicieron de Venezuela su país; para que hoy, los que se han ido por el motivo que sea, les llamen SUDACAS. De eso nos salvaron los patriotas y uno que que otro español que no quiso traer las miserias de la vieja Europa al "nuevo mundo". Esta nación, esta patria, como pocas tiene una historia heroica, forjada a capa y espada, a lanza y a caballo. Si a esos héroes del pasado les hubiese temblado el sentido patriótico hoy no me sentiría orgulloso de ser VENEZOLANO, hijo de Bolivar y -sin tintes políticos porque eso no me lo quita ni me lo da Chavez- profundamente BOLIVARIANO. Las aberraciones de cada gobierno, de cada ciudadano particular no es culpa del pasado. Es culpa de nuestra falta de valoración por lo hecho por hombres y mujeres que murieron por dejar de ser víctimas a distancia de un reino depravado. No es una cuestión de simple habladuría. Sacar de contexto palabras de Bolivar o cualquier otro prócer siempre me ha parecido eso, simple habladuría. El detalle real está en la acción. Ser patriota pasa por criar bien a tu hijo, por dar lo mejor de uno mismo cada día, por hacer lo que es correcto. No olvides que mañana, esa misma patria que hoy te cobija -y que es tan tuya como de quien la gobierna- será la tierra en la que, bienaventurados sean los días, verá crecer a tus nietos y esa historia, sin mistificaciones ni interpretaciones, las protagonizan los vencedores, no los vencidos. Esos somos, frutos de los vencedores del pasado y responsables de la herencia para los vencedores del mañana.Yo juré cuando niño, parado firme y confundido, ser un "futuro defensor de la patria" y eso de mi mente no saldrá nunca es por eso que siempre he dicho que quien dice no tener patria es sencillamente un huérfano abandonado sin nada a que defender y de su alma lo que se espera es el patetismo. Yo, de ser necesario, iría a la guerra de considerar que se viola la soberanía territorial de mi país, recordemos que somos una potencia que posee el detonante de las grandes guerras del presente: el petróleo. Si he de sacrificarme para que tu hijo pueda el día de mañana crecer como nosotros, es decir libre y en su país natal, lo haría sin temblarme el pulso. Él y todos los niños de Venezuela lo merecen. Con Cariño: José Amador

  3. Puras palabras, puros pensamientos, parlanchín de aquel que dice cumplir o que dice hacer mucho pero realiza poco, hay una realidad en Venezuela y quien la ve de verdad miente con seguridad, la madre patria te va a castigas y con el patriotismo de pegara, todo los escritos dicen la verdad, pero dices ser hermano nacionalista cuando prefieres un color de la voz chavista. No creo en el pensamiento sino en los hechos, así me lo enseño mi viejo, sigue tu sueño con el corazón, justamente me lo enseño mi madre con mucha razón. Mis abuelos y gracias a dios mi bisabuela Martina (Andina) que esta viva, si subsistieron a la gran mayoría de las facetas venezolanas, ella compara la actualidad con el ayer y se siente tan triste al ver que nada es como debe ser, ella si vivió las guerras de varias décadas, la pobreza real de las calles y levanto una familia de 8 muchachos sola por que mi bisabuelo (trinitario) falleció, he escuchado hablar a jóvenes que expresan cosas que jamas han vivido pero yo si escuchado a los viejos tratar de soplarme las palabras para poder decirme "hijo usted es nación" y otros que si gritan duro: "ese señor morirá solo en cuba", ¿entonces a quien le hago caso?, al joven de la revolución, al chivo que esta montado en mira flores, o 94 años de vivencia de una realidad que muchos no ven. Mi familia dice que los locos siempre son los que terminan gritando consignas políticas en las calles, no obstante, es loco podría ser tu pariente y tu ni lo sabes o peor aun lo sabes pero lo ignoras. Son muchas cosas que han pasado, la historia es importante, pero ya lo que paso esta entre la lejanía del papel amarillo de los libros antiguos, nos interesa es la actualidad real. Yo no soy chavista, y tampoco opositor, no soy conformistas pero no me digas ladrón, me gusta vivir bien y no por eso soy capitalista o me creo un juez, no me importa el gobierno sino la escasez, si no trabajo me caigo y si jalo me rebajo, ya no creo en profetas con palabras estúpidas ni que vengan dirigentes con verrugas, yo soy venezolano con fe y no creo en la "revolución" del Ché, me gustan mi libertad para así poder cantar, pero no lucho por burla como muchos le jalan bolas a Cuba. Solo creo en lo que YO pueda hacer para sobrevivir, yo defiendo a mi Venezuela con los ojos cerrados, con clavos en los pies, mientras escucho el gloria al bravo pueblo gritare liberta, pero que quede claro NO LUCHARE POR LO PENSAMIENTOS DEL CHÉ NI LAS MENTIRAS DEl TAL FIDEL. Solo quiero ser feliz en mi país, Bolívar esta con nosotros de la mano con Dios. Mi esperanza elevada hasta el espíritu santo.Mi pensamiento para todos aquellos que lo quieran, Se les quiere: Johans Guevara "EL ABUELO".

  4. Cuántas verdades hay plasmadas aquí entre esa "joda de retrato que nos brindas" Hacer patria es hoy el momento de suprema urgencia … Nosotros los periodistas,en este instante,se nos hace mas complicado ser un verdadero representante de y cumplidor del significado de la palabra periodista en una Venezuela en el que todo es roja imagen, soborno y donde la voz autócrata pretende callar las voces de la justicia.Es necesario tomar conciencia no para reflexionar sino para crear movimientos que se …an capaces de defender el derecho a la libre expresion y el derecho a la informacion que hace mucho ha dejado de existir dentro de su sentido honesto… Vamos adelante, a organizar el 3re factor ! Nada nos es imposible !!Me lleno de pleno orgullo leyéndote… vivas mi pupilo, el músico y padre… el de allá y de aquí… Presente estoy en tu voz ! Tu profe, Uguelohttp://uguelo.wordpress.com/

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