Cuentos Cortos

Amadeus en el Infierno

No podía avanzar más. Después de reiterados intentos, pasar la pared se le hizo imposible. Siguió, lo recorrió completo de derecha a izquierda. Ida y vuelta dos veces con sus palmas y oídos. Buscó en la esquina del muro encontrando una pista para derrumbarlo. Lo tocó. Palpó la superficie y encontró dos  hendiduras casi imperceptibles. Y la abrió. Había movido la puerta del infierno.

La caída lo aturdió. Recordó su espalda, pero aguardó. Tres minutos y medio en caída libre. Sin miedo o pena sabía a dónde iba mientras las paredes hablaban. Los dientes crujían. Y rogaban por piedad mientras escuchaba los llantos de espíritus memorables. Todo era oscuro, los metales sonaban. Y aguardaban para devorarlo.

Frente a una estalagmita se sentó olvidando el anterior extraño episodio y reincidió en el llanto. Tres minutos y medio más. Giró la vista y lo vió.

-¿A qué temes Amadeus?- La voz ambigua le preguntó.
Él con iras se abalanzó sin mirarle ni conocerle. Ahí cedió. Y cayó sin tocarle, porque no lo olía, ni veía. Y se entregó a la oscuridad;

-A que me quede aquí contigo-, respondió acorralado en terror satánico.

-Hoy te llevo- Respondió El Innombrable…
Y Amadeus se pudrió en el infierno quemándose hasta la eternidad.

puerta infernal (1)

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