Ensayos Cortos

La Guerra a Tientas

Las acepciones de la palabra guerra en el diccionario de la Real Academia Española son muy diversas. En esencia, dan a entender la misma idea de conflicto, a pesar de los diferentes contextos en los que se ubica el vocablo. Generalmente, es considerada una “lucha armada entre dos o más naciones, o entre bandos de una misma nación”, o también, “una lucha o combate, aunque sea en sentido moral”. A mi parecer, cualquier combate o lucha armada nos deja una carga moral histórica.

Registros y descubrimientos arqueológicos indican que la guerra es tan vieja como la sal. Las culturas sumeria y mesopotámica fundaron sus civilizaciones a partir de enfrentamientos bélicos que según los protagonistas, eran mandato divino. Ciertas opiniones indican que la batalla más vieja fue la de Qadesh, en 1250 a.C. Los testimonios fueron recogidos de jeroglíficos en algunos templos egipcios; La historia –como siempre- fue escrita por los faraones: Ramsés II mandó a esculpirlos dando a conocer su magna victoria a la posteridad.

También, un arqueólogo alemán afirmó hace poco que al noreste de Siria en la frontera iraquí, en la antigua ciudad mesopotámica de Hamukar, existen las pruebas de una antigua confrontación dos o tres mil años más antigua que la de Qadesh. En su investigación consiguió los vestigios de una especie de “bala” de arcilla que seguramente disparaban para destruir fortificaciones. Como éste caso, muchas investigaciones arqueológicas y sustentos literarios e históricos, ligan nuestra existencia e innovaciones a la guerra de una manera indisoluble.

Asimismo, Troya, con la fuga/rapto de Helena y su épico caballo, es otro de los relatos que Homero, con su prosa, tatuó en la historia humana. Esta gran guerra está datada, aproximadamente, según un consenso colectivo de muchos investigadores, entre los años 1300 a.C. y 1100 a.C. Pero otras opiniones escépticas indican que las obras épicas de Homero fueron un “simple” poema a la virtud, la mitología y el honor; una historia fantástica. Lo mismo ocurre con La Biblia y sus guerras. A pesar de diversas pruebas encontradas por investigadores –como Las Murallas de Jericó o el Túnel de Ezequías-, el escepticismo trasciende las fronteras.

Lo cierto es que la guerra caló tanto a través de la historia en nuestra sociedad que la idea se ha convertido en un concepto jurídico y existen normas internacionales que la regulan. Si, es increíble, los humanos somos tan rebuscados que podemos crear a través del Derecho Internacional Público una “aberración” que se llame Derecho de Guerra. A pesar que el fin utópico es controlar la piratería, el terrorismo, y otras amenazas, la guerra termina siendo un gran negocio para unos pocos donde quien sale perdiendo es quien no tiene acciones en la industria militar.

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